domingo, 15 de marzo de 2009
Procesión de motoqueros
Procesión de motoqueros
Toda la gente lloraba, lloraba la Virgen del Carmen,
hasta que por fin me dijo que despierte y me levante,
que no hay tiempo de llorar por los dolores de antes.
¡Te ordeno que te levantes, porque hay urgencias en las calles
y hay que sacar a los niños de la pobreza y el hambre!
¡Te necesito de pie! ¡Hay que buscar ayudantes!
¡Que sepan los poderosos que yo, la Virgen del Carmen
estoy llorando de pena por la injusticia y el hambre!
¡Que ablanden sus corazones y dejen de hacer maldades!
Que el llanto despeje el aire-respondí- guíame, Madre.
¡Víctimas de negociados! Que la vida la reparten
esos grandes mercaderes de la pobreza y el hambre
La gente desaparece sin fusiles y sin cárceles.
Hay encierros y hay tortura porque hay miseria y hay hambre.
Niños y ancianos que mueren por la miseria aplastante.
Y las manos de los jueces firman sentencias tajantes,
condenando a las familias, los niños quieren quitarles.
Tratan de disimular que esto es una masacre.
Empezamos a avanzar hasta llegar a una calle
Mi voz resonó en reclamos a todos los gobernantes.
Y junto a mí los ciclistas, carpinteros y danzantes,
motoqueros, caminantes con sus ropas y equipaje,
vestidos con ropas claras y velos de blanco encaje,
rostros puros y confiados, pero armados de coraje.
¡La Virgen nos daba fuerzas para seguir adelante!
Si hubiera nacido antes… habría entendido el mensaje.
que en aquel sueño la Virgen quería manifestarme.
Por eso vuelvo a invocarla. ¡Baja de la nube, Carmen,
a traducir tus señales! ¿Qué estás queriendo mostrarme?
Aunque… ¡No sé si podré! ¡Soy tan poca cosa, madre!
¿Por qué me elegiste a mí, tan débil el alma mía?
Yo no soy mejor que nadie, no tengo sabiduría.
¿Cómo ayudaré a los otros, si apenas llevo mi vida?
Mi nave es como una pluma en la mar embravecida.
¿Qué lenguas debí aprender para entender el mensaje?
¿Qué es lo que quieres de mí, pequeña Virgen del Carmen?
Ella estacionó su nube allí, entre las espinas
del rosal de mi jardín y se me acercó cantando,
y luego dijo enseguida que yo sola no lo haría,
porque un ejército de ángeles junto a mí siempre estaría.
Toda la gente lloraba, lloraba la Virgen del Carmen,
hasta que por fin me dijo que despierte y me levante,
que no hay tiempo de llorar por los dolores de antes.
¡Te ordeno que te levantes, porque hay urgencias en las calles
y hay que sacar a los niños de la pobreza y el hambre!
¡Te necesito de pie! ¡Hay que buscar ayudantes!
¡Que sepan los poderosos que yo, la Virgen del Carmen
estoy llorando de pena por la injusticia y el hambre!
¡Que ablanden sus corazones y dejen de hacer maldades!
Que el llanto despeje el aire-respondí- guíame, Madre.
¡Víctimas de negociados! Que la vida la reparten
esos grandes mercaderes de la pobreza y el hambre
La gente desaparece sin fusiles y sin cárceles.
Hay encierros y hay tortura porque hay miseria y hay hambre.
Niños y ancianos que mueren por la miseria aplastante.
Y las manos de los jueces firman sentencias tajantes,
condenando a las familias, los niños quieren quitarles.
Tratan de disimular que esto es una masacre.
Empezamos a avanzar hasta llegar a una calle
Mi voz resonó en reclamos a todos los gobernantes.
Y junto a mí los ciclistas, carpinteros y danzantes,
motoqueros, caminantes con sus ropas y equipaje,
vestidos con ropas claras y velos de blanco encaje,
rostros puros y confiados, pero armados de coraje.
¡La Virgen nos daba fuerzas para seguir adelante!
Si hubiera nacido antes… habría entendido el mensaje.
que en aquel sueño la Virgen quería manifestarme.
Por eso vuelvo a invocarla. ¡Baja de la nube, Carmen,
a traducir tus señales! ¿Qué estás queriendo mostrarme?
Aunque… ¡No sé si podré! ¡Soy tan poca cosa, madre!
¿Por qué me elegiste a mí, tan débil el alma mía?
Yo no soy mejor que nadie, no tengo sabiduría.
¿Cómo ayudaré a los otros, si apenas llevo mi vida?
Mi nave es como una pluma en la mar embravecida.
¿Qué lenguas debí aprender para entender el mensaje?
¿Qué es lo que quieres de mí, pequeña Virgen del Carmen?
Ella estacionó su nube allí, entre las espinas
del rosal de mi jardín y se me acercó cantando,
y luego dijo enseguida que yo sola no lo haría,
porque un ejército de ángeles junto a mí siempre estaría.
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