sábado, 14 de marzo de 2009

Pompas de barro

Pompas de barro

Adentro, niños enfermos, despojados de mi patria,
quitados de sus raíces, madres con venas vaciadas.
Afuera, autos lujosos de viejos reblandecidos,
badulaques y morbosos, enriquecidos satíricos
que preparan la mordaza gelatinosa del vicio.
¡Dinero, peste y malicia de disputados ministros!
Hospitales sin remedios ¡envilecidos políticos!
escuelas con bancos rotos, dinero del no anodino
guardado en las grandes bolsas de piratas y ladinos.
Pero ya llega el final de fiesta de los que enlutan,
los que atropellan y empujan, de los que abusan y ensucian
y esconden bajo la alfombra la mugre de lo que usurpan.
Los que aplastan, los que trepan, y viven de las mentiras
están siendo espectadores de su fulminante ruina.
Tortas con cremas agrias, sangre, angustia, hipocresía…
La fiesta está terminando, y, uno a uno, se retiran,
dejando sobre la mesa manchas, ¡muchas! y… pocas migas…
El telón del escenario miente historias compartidas,
porque ellos, para trepar, pisan cabezas y tronchan vidas…
Parecen pitos y flautas las voces de los que animan.
Eso es señal que la fiesta, ¡esta fiesta se termina…!
Sus caras son de cartón, tienen miedo, algo de prisa,
quieren salir disparando, y el miedo los paraliza.
Saben que ahora no hay nada, es difícil la repartija.
Ya todo se lo comieron, han vaciado las vasijas,
se tomaron todo el vino con las mejores comidas,
se embriagaron en placer y lujo de agua bendecida...
Y ellos saben que el pueblo no los juzga, pero mira
cómo han subido hasta el sito más alto que se podía…
¡Hasta han desafiado a Dios! Y él, que también los mira,
les dio un montón más de soga a ver si se corregían…
El espanto los condena, el miedo los paraliza:
los frutos de sus árboles envenenan su guarida.
Sus medallas se fundieron, en barro están convertidas…
La luz de la verdad los ciega, afloraron sus mentiras.
Sale la voz quebrantada de la angustia de sus víctimas,
los ensordece el rumor de agua fresca de la vida,
porque se corrió la tapa de la olla de la envidia.
Salieron- una por una- historias reblandecidas,
y les envenena el aire el gas de su agua podrida.
¡Si hubiera nacido antes podría haber fabricado
una cuna de algodones para acunar al malvado,
y así saber si el amor podría haberlo cambiado!

Seudónimo: Aguajai

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