domingo, 15 de marzo de 2009

La patria lo demanda

LA PATRIA LO DEMANDA

1.
Ayer soñé con mi abuelo, y de pronto lo pude ver
Allá en Mercedes, Corrientes, zapateando un chamamé.
Tenía un pañuelo al cuello color sangre derramada
Y una mano sobre el hombro de mi abuela, la entrerriana.
¿Cuándo llegaron sus padres a esta Argentina amada?
¿Cuándo bajaron del barco con su baúl de esperanzas?
Uno, de allá de vaskonia, el otro de Yugoslavia,
Lo que sí sé que trajeron, y les sobraban, las ganas.
Muy lejos habían quedado en la Europa milenaria
Sus abuelos, sus recuerdos, y una guerra desatada.
Y al llegar a esta tierra, entre charrúas y pampas
Se entreveraron en sueños de familia y de labranza

Todo estaba por hacerse, pero las ganas sobraban.
Entre el trabajo y los hijos, la vida lenta, pasaba,
Y en una tarde de octubre cuando el Paraná bramaba
Nació el hombre que me dio esta vena literaria.
Policía de los de antes, de a caballo se cruzaba
Todos los destacamentos de la Patagonia brava
Territorios Nacionales, hombre de entonces que amaba
Y cuidaba como suya las fronteras de su patria.
Abuelo territoriano, tu recuerdo es esperanza
Vos me diste el fuerte ejemplo de andar con la frente alta,
Ganarme el pan con trabajo, cuidar mis hijos, mi casa,
Y ser fiel a mis principios, aunque la vida me costara.

Dáme un poco de tu ingenio para enredar las palabras
Y así decirle a estos jóvenes que hoy perdieron la confianza
Que no hay que bajar los brazos, que todas las crisis pasan,
Que no vendan su alma al diablo por diez monedas de plata,
Que si el mundo está revuelto hay que forzar la palanca
Y darle una vuelta entera, pero capaz que no alcanza,
hay cosas que valen más, por ejemplo, la palabra,
salgamos a revisar los baúles de la Patria
verán que en cada familia hay un abuelo que apuntala,
eso es lo único que vale, la plata no vale nada.
De qué valdrá todo el oro que tengamos en las arcas
Si se paga un alto costo de una patria arrodillada.

De qué servirán los campos, sus estériles hectáreas
Que dan frutos para otros que las dejan degradadas.
Montes y ríos ajenos, madera que fue talada,
La Madre Tierra nos pide, como una muchacha esclava,
Que le quitemos la vida antes de verla deshonrada,
Nos pide que la cuidemos, y para eso hay que hacer Patria.
Barajar y dar de nuevo, jugarse una carta brava.
Resistir con esa fuerza y la urgencia renovada,
Por eso es que si hay alguno que el cuero no le aguantara,
Mejor que empiece a educarse, la paciencia está agotada,
No hay lugar para flojera, ni meter mano en la lata
Porque es la Patria y es Dios, y el pueblo el que lo demanda.

No hay comentarios: